Tecnología

300 cronometradores para Pekín 2022

Parar el tiempo en los Juegos Olímpicos de Invierno que se disputarán en Pekín no es una tarea simple.

La precisión tiene que ser milimétrica y, cada cuatro años, la tecnología avanza para prestar los mejores servicios. Para Pekín 2002, el esfuerzo será mastodóntico. En total, hasta 300 cronometradores y 200 toneladas de equipamientos formarán parte del complejo entramado que medirá los tiempos en todas las competiciones.

La marca Omega será la encargada de hacer que todo funcione como un reloj. Continuamente, desarrolla nuevas tecnologías para adaptarse a los tiempos y, desde que comenzó su relación con los Juegos Olímpicos en Los Ángeles 1932, ha evolucionado hasta presentar niveles de precisión prácticamente irrefutables.

Hace ya casi 100 años de aquellos Juegos que se celebraron en Estados Unidos. Entonces, un solo relojero y 27 cronómetros se encargaban de medir los tiempos. Ahora, en Pekín, habrá un equipo de 300 cronometradores que han precisado de la instalación de 200 toneladas de equipamiento para su correcto funcionamiento.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS SISTEMAS DE CRONOMETRAJE
Pero, hasta llegar a Pekín 2022, la evolución del cronometraje mundial a lo largo de los años ha sido evidente. En los Juegos Olímpicos de 1948 se utilizaron por primera vez las células fotoeléctricas para detener automáticamente el reloj en la línea y sustituir las capacidades del ojo humano.

En Melbourne 1956 se introdujeron por primera vez las puertas de salida en el esquí alpino. Señalaban el comienzo de cada carrera y en cuanto los atletas la cruzaban se activaban los registradores de tiempo; en Tokio 1964, aparecieron por primera vez los tiempos de las actuaciones en la parte inferior de las pantallas de televisión; en México 1968, los medios de comunicación, cadenas y público en general pudieron obtener información detallada de los tiempos en directo.

Ya en Moscú 1980, apareció la tecnología «Game-O-Matic», que automáticamente, en cuanto un atleta cruzaba la meta, podía calcular los tiempos y mostrarlos inmediatamente; para Albertville 1992, el sistema «Scan’O’Vision» midió digitalmente los tiempos con una precisión 1/1000; en Turín 2006, los transpondedores que portaban los atletas permitieron captar mediciones de tiempo específicas durante la carrera de persecución en patinaje de velocidad.

La pistola electrónica de salida, en lugar de la tradicional, apareció en Vancouver 2010, mientras que en Sochi 2014, el Sistema de Detección de Silbato en el hockey hielo permitía detener el reloj en cuanto el árbitro utilizará el silbato. Y, ya en PyeongChang 2018, se dio la bienvenida a una era de sistemas de sensores de movimiento y posicionamiento que permitió medir datos como la velocidad en vivo o la altura en un salto de esquí.

TECNOLOGÍA QUE NO FALTARÁ EN PEKÍN 2022
¿Pero qué tecnología específica relacionada con las medidas de tiempo y datos podrán disfrutarse en Pekín 2022? Hay variedad y no faltará la ya citada «Scan’O’Vision», la cámara «photo finish» más avanzada que puede grabar hasta 10.000 imágenes digitales por segundo y producir una foto compuesta para que los jueces tengan una visión clara a la hora de decidir las clasificaciones.

Las células fotoeléctricas también estarán presentes. Son las pequeñas cajas rojas colocadas en la línea de meta en el patinaje de velocidad. Emiten haces de luz por encima de la línea apenas dos o tres centímetros por encima del hielo. En cuanto el patín cruza la línea, el tiempo se detendrá automáticamente.

Además, la tecnología «Snowgate», presentada en Vancouver 2010, proporcionará precisión al inicio de las pruebas de esquí alpino gracias a una pulsación de inicio cuando la varilla está exactamente en el mismo ángulo para cada competidor.

Impulsado por un componente de microcristal integrado en el cronómetro, el «Quantum Timer» ofrecerá una resolución mejorada de una millonésima de segundo para contar electrónicamente el tiempo. Todas las marcas podrán verse en marcadores de alta resolución que mostrarán textos e información en directo así como animaciones, fotografías de los atletas, nombres de los ganadores y resultados con la bandera del país de cada participante.

Con una combinación de cámaras de seguimiento de imágenes y sensores que portarán los atletas, se podrá medir todo lo que ocurrirá en cada evento. Esos sistemas de detección permitirán visualizar la velocidad en directo en bobsleigh o las posiciones en vivo en el patinaje de velocidad que dará una valiosa información a los espectadores, atletas, comentaristas y entrenadores.

NOVEDADES PARA PEKÍN 2022
En los Juegos Olímpicos de Pekín, también habrá novedades tecnológicas importantes en algunos deportes. Por ejemplo, en el patinaje artístico, que se analizará con mucha más profundidad gracias a seis cámaras que se colocarán alrededor de la pista de hielo. Durante las pruebas de un solo patinador, podrán medir la altura de un salto, su longitud y el tiempo que el deportista permanece en el aire.

En la prueba de patinaje de velocidad, las falsas salidas experimentarán una revolución. Hasta ahora, era un juez quien tenía que detectar si se habían incumplido las normas tras el pistoletazo inicial. Ahora, un sistema de seguimiento de imágenes detectará visualmente una salida falsa y proporcionará más fiabilidad. El sistema será supervisado visualmente por oficiales que proporcionarán al juez una indicación inmediata en caso de que se produzca una salida en falso.

Y, en el hockey sobre hielo, se introducirá una nueva pantalla con leds integrados en el plexiglás que rodea la pista. El reloj transparente de una cara mostrará el tiempo de juego y el tiempo de penalización en el centro de la pista. Así, los jugadores recibirán una información crucial durante todo el encuentro.

Las tres novedades son un avance más en la historia del cronometraje mundial en los Juegos Olímpicos. Cada cuatro años, el ser humano se supera en la creación de nuevos sistemas de medición de tiempos en el deporte. En Tokio, la apuesta se eleva hasta los 300 cronometradores y las 200 toneladas de equipamiento. Son sólo un par de cifras dentro de un engranaje infalible y necesario para el buen funcionamiento de los Juegos Olímpicos.

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