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Después de Covid-19, ¿debemos regresar a las oficinas?

La pandemia cambió al planeta entero. De un día para otro, millones de personas se vieron recluidas en sus hogares, obligadas a trabajar vía remota y desde casa. Se estima que, durante el gran confinamiento, un 70% de los oficinistas mexicanos laboró bajo el esquema home office, según un sondeo de Statista de junio 2020. Pero, ¿es inevitable el regreso a las oficinas?

Regreso a las oficinas: no es igual para todos
El trabajo virtual resultó más fácil para quienes pertenecen a firmas tecnológicas, conocidas como digital native enterprises.

Para ellos, el paso fue tan natural que de ahí surgió la tendencia de los llamados nómadas digitales, jóvenes que laboran en empresas tecnológicas y viajan por el mundo con su laptop bajo el brazo. “Hoy están en Tulum, mañana en Australia y no hay problema”, explica Fernanda Trillo, vicepresidenta de Coldwell Banker Commercial.

En el caso de los contratados en firmas nacidas offline o tradicionales, la experiencia fue distinta. El confinamiento los obligó a la adopción digital y ahora saben tanto de las ventajas como de las desventajas del trabajo remoto.

Eso ha provocado cuestionamientos hacia la forma tradicional de trabajar de las organizaciones y también influye en la elección laboral de la gente, con repercusión directa en el espacio físico de las oficinas.

El debate ha sido intenso en los últimos meses de 2021 porque, gracias a los avances en el proceso de vacunación, comenzó a darse un regreso paulatino a la vida cotidiana en casi todas las áreas.

El retorno a la presencialidad incluye volver a espacios pensados para que la gente trabaje ocho horas diarias o más.

Hoy la gran pregunta es si vale la pena regresar a las oficinas como las conocíamos y, de hacerlo, cómo ser más eficientes que antes.

Andrés García, director de Transacciones de Oficinas en Monterrey para la firma de consultoría y servicios inmobiliarios JLL, advierte que todo depende del sector al que pertenezcan las empresas.

Unas han regresado a todo el personal a las oficinas para proteger la información de las organizaciones –sobre todo, las compañías financieras– y otras lo han hecho parcialmente.

La financiera Goldman Sachs fue una de las primeras en disponer el regreso de todo su personal. En contraste, firmas tecnológicas como Google, Apple, Facebook y Amazon lo han retrasado hasta este 2022, en tanto que Microsoft aún no lo define.

¿Van a desaparecer las oficinas?
Todas las empresas están buscando calidad y eficiencia, lo cual implica hallar su core business para que el personal estratégico labore en un formato presencial, mientras que quienes sirvan de apoyo y soporte lo hagan de manera flexible o híbrida.

“Esto se traduce en una tendencia de búsqueda de espacios laborales menos costosos”, con implicación en los metros cuadrados que requieren las compañías para operar, dice Fernando Gutiérrez Ahrensburg, catedrático del Southern California Institute of Architecture (SCI-Arc), en Los Ángeles, California.

Los expertos coinciden en que las oficinas no desaparecerán, pero serán de menos metros cuadrados y tendrán en cuenta nuevas tendencias y requerimientos, como la incorporación tecnológica. De hecho, consideran que la construcción de espacios laborales que ahora está en marcha no se detendrá porque a las empresas les resulta costoso detener las obras, pero en el futuro habrá edificios menos grandes destinados a oficinas.

Al menos en Latinoamérica, las compañías están en proceso de hacer su propio análisis para identificar cuáles son las áreas de oportunidad.

“Todos están conscientes de que tienen que hacer cambios”, aporta Andrea Soria, directora de Workplace Performance Services para Latinoamérica de Herman Miller.

Los primeros meses de 2022 serán clave, pues las empresas definirán su nueva forma de operar. Sin embargo, el regreso no representará una ocupación de espacios de más del 60% de lo que se tenía previo a la pandemia, estima Gutiérrez Ahrensburg, también CEO de GAYA, dedicada a la construcción de interiores corporativos.

Reconversión de espacios
El confinamiento afectó al sector inmobiliario. “Con la pandemia aumentaron los metros cuadrados disponibles”, explica Andrés García.

Según él, hoy la tasa de disponibilidad alcanza rangos de 25 a 35%, que antes rondaban el 20% y el problema es que ahora hay una sobreoferta en el mercado.

“Muchos corporativos saben que un porcentaje de su personal puede trabajar de forma remota, e incluso cambiar de residencia a ciudades menos costosas”, dice el directivo de JLL.

Además, menciona que, en el caso de Estados Unidos, ya hay empresas que se mudaron de California y Nueva York a estados más accesibles como Texas y Tennessee.

En este escenario, la pregunta es qué sucederá con los edificios corporativos, con los rascacielos, construidos bajo la lógica de oficina tradicional.

Fernanda Trillo considera que seguirán existiendo con algunas reconversiones en ciudades como Shanghái, Nueva York, Londres, Tokio e, incluso, México.

Comparte que, en algunos casos, la tasa de desocupación alcanza hasta 40%, por no contar con una ubicación estratégica, como Cuautitlán o el Toreo de la Ciudad de México. Cree que, aunque habrá más áreas abiertas y amenidades, será complejo reconfigurarlos en su totalidad por el tipo de infraestructura que ya tienen.

Estima que predominarán los usos mixtos (oficinas, vivienda, hoteles), áreas abiertas y vegetación, y que incluso veremos más “ciudades de 15 minutos”, donde se puede llegar caminando al trabajo, escuela, gimnasio, cine, etcétera.

Así, las empresas tendrán en cuenta nuevas tendencias y requerimientos, como la incorporación tecnológica, para el diseño de oficinas.

Omar Hernández, gerente de Investigación y Análisis en el Centro para el Futuro de las Ciudades en el Tec de Monterrey, recuerda que los desarrolladores aún tienen gran apetito por la construcción de oficinas.

“Es más sustentable reconfigurar que demoler para reconstruir”, explica Gutiérrez Ahrensburg. Cuenta que ellos ya reconfiguraron un espacio de oficinas a un coliving, formato que “está ganando terreno entre jóvenes con una cultura del buen trabajo y el bien vivir”.

Se busca tener, en un solo lugar, vivienda, cocineta, coworking, espacio para parrilladas y todo aquello que propicie la convivencia entre pares y vecinos.

Otro formato de oficina en boom es la llamada minibodega de última milla, que responde al aumento del comercio electrónico.

Espacios flexibles
Hoy, las oficinas deberían ser espacios dispuestos para el trabajo colectivo, para concentrarse en lluvias de ideas, presentar proyectos e incrementar la cultura empresarial.

Para esto, bastaría con que los trabajadores asistieran solo dos o tres días por semana.

Hernández observa que la tendencia para atraer talento y operar de forma más efectiva en menos espacio es que la oficina se convierta en un coworking, donde se compartan los lugares de trabajo, los espacios sean más flexibles, lo mismo que el mobiliario, con escritorios y paredes movibles.

Este modelo ofrece más áreas de esparcimiento, es más inclusivo y hasta tiene zonas para hacer ejercicio.

En todas prevalece la conectividad. El replanteamiento de los espacios de trabajo no es tema nuevo. Responde a “paradigmas que ya se venían rompiendo, pero la pandemia los expuso y potenció”, explica Andrea Soria, de Herman Miller.

Sin embargo, aclara que “cada empresa es un traje a la medida, vive un proceso cultural y de innovación distintos; cambia por tipo de industria” y es imposible generalizar estrategias.

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