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La economía circular puede impulsar la recuperación pospandemia

El modelo de economía circular “se basa en la revolucionaria idea de imitar a la naturaleza como el mejor camino para seguir produciendo, aprovechando mejor los recursos y generando riquezas”, explica Luis Lehmann en su libro Cómo hacer clic hacia una nueva economía. Una revolución circular con el ser humano en el centro.

La buena noticia es que gobiernos, empresas, ciudades e individuos ya comenzaron a implementar este modelo, la mala es que el cambio debe ser masivo y en poco tiempo, pues la degradación ambiental avanza y es un recordatorio de que podríamos afrontar una crisis peor que la Covid-19.

La crisis climática y el modelo de economía circular
En 2021, la temperatura superficial promedio global de la Tierra fue por sexto año consecutivo la más cálida y la tendencia es que continúe.

En Estados Unidos se calcula que el daño económico relacionado con fenómenos climáticos extremos como sequías y huracanes podría costar el 10% de su Producto Interno Bruto (PIB) a finales de siglo.

Las señales de alarma están ahí, la humanidad aún no ve los peores efectos del cambio climático pero no falta mucho tiempo si no abandonamos a los combustibles fósiles y adoptamos otros sistemas basados en energías renovables.

La economía circular se inserta como una alternativa para dejar atrás la producción y el consumo a corto plazo, conocido como modelo económico lineal, aunque Lehmann le dice economía zombi, porque sigue con una matriz energética basada en el petróleo y el carbón.

“Ser sostenible no implica dejar de producir, de buscar rentabilidad, de distribuir ganancias, es todo lo contrario: es comprender el contexto y adaptarse a él, haciéndose cargo del saldo negativo del modelo que se deja atrás y buscando soluciones creativas para enfrentar las nuevas realidades”.

Una visión más amplia de la economía circular
Para 2050 seremos 10,000 millones de habitantes en el planeta y –para entonces– la economía circular quizá esté mejor cimentada.

Y hay razones para pensar que así será: es el modelo que ha logrado un mayor nivel de institucionalización a diferencia de otras propuestas como la economía del rendimiento y la economía verde.

“La economía circular es la que tiene mayores posibilidades, ha logrado nivel de consenso e incorpora metodologías que permiten lograr objetivos”, explica.

Son cambios que deben poner en marcha grandes empresas, gobiernos y ciudades, porque no solo tiene que ver con aprender a reutilizar los desechos sino lograr una gestión más eficiente de los recursos hídricos, energéticos, logísticos y de la mano de obra, porque no es infinita.

En esta etapa de la economía circular, además de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar (que suelen recaer en acciones ciudadanas), se habla de una visión multi R:

Remanufacturar
Refabricar
Rechazar
Repensar

Luis Lehmann comenta algunas características del modelo de economía circular© Proporcionado por Tec Review Luis Lehmann comenta algunas características del modelo de economía circular
Luis Lehmann habla del modelo de economía circular como una alternativa para aprender a reutilizar los desechos como materia prima, como ocurre en los procesos naturales cuando se integran de nuevo al medio ambiente. (Foto: Cortesía)

Se viven tiempos de cambio
Hay grandes empresas que están planteando su descarbonización y la de sus cadenas de suministro para 2030, independientemente de las regulaciones de los países.

Walmart ha intentado mejorar sus cadenas logísticas para disminuir la cantidad de viajes, el uso de combustible y la emisión de gases de efecto invernadero.

En Europa también hay ciudades que ya comenzaron a implementar cambios. En París, Francia, la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, ha impulsado el Libro Blanco de la Economía Circular del Gran París, con 65 iniciativas que atañen a 24 municipios.

Su meta es revitalizar la economía regional y cambiar las pautas de producción y consumo según un modelo más social, colaborativo y democrático.

En Ámsterdam, Holanda, la Fundación Circle Economy analizó los sistemas de la ciudad (energía, agua, alimentación, residuos, transporte) y recomendó estrategias para obtener más de 230 millones de euros de valor añadido, ahorrar 900, 000 toneladas de materiales y generar más de 1,900 puestos de trabajo con una estrategia circular.

Lehmann reconoce que en América Latina el cambio quizá sea más lento pero llegará porque las grandes potencias le exigirán a sus proveedores que impulsen la descarbonización de sus procesos productivos.

Del Homo economicus al Homo circularis
El ciudadano toma un rol fundamental porque puede hacer mucho al negarse a consumir productos de desecho rápido.

Los menores de 45 años de edad solo disponen del 15% del total del capital mundial pero son el 70% de la población, tienen el poder de mover el consumo y plantear demandas a empresas y gobiernos.

“Hoy tenemos la posibilidad de hacer un cambio evolutivo de manera consciente”, dice Luis Lehmann.

Así como evolucionamos del Homo antecessor hace 600,000 años al Homo sapiens hace 300,000 años, ahora el Homo economicus, vigente en los últimos 100 años, debe evolucionar al Homo circularis, a un ser humano que sea un consumidor inteligente, consciente y responsable.

En su libro, Luis Lehmann pone en términos muy claros los aspectos clave del modelo de economía circular para un lector no especialista que con sus decisiones puede ser definitorio en el futuro de la humanidad.

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